Sello AIEP: cuando el espíritu de superación es más fuerte

13-07-2018

Conoce la historia de Josefa Villegas, estudiante con discapacidad auditiva que sueña con ser masoterapeuta.

 En las aulas de AIEP Providencia una joven de 21 años trabaja por lograr uno de sus principales anhelos. Su objetivo es titularse como Técnico en Masoterapia y así poder ayudar a otras personas a través del masaje terapéutico.

Su nombre es Josefa Villegas y al igual que sus compañeros llega cada día al Edificio O para cumplir con su plan de estudios. Lo hace con el mismo entusiasmo de todos, pese a la hipoacusia severa que presenta desde pequeña, condición que implica un doble desafío para ella, sobre todo al momento de entender las cátedras.

“Era muy difícil en un comienzo, me tuve que adaptar a la educación superior. Tuve que estudiar todos los días y practicar mucho. Pensé en dejar la carrera en mi primer semestre, pero elegí seguir porque esto es lo que me gusta”, comenta, con la convicción de haber tomado la decisión correcta.

Con el apoyo de su madre, docentes, compañeros y el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis) ha sabido abordar este desafío. El organismo le entregó la posibilidad de contar con un software capaz de transcribir en su laptop lo que el profesor dice en las clases, herramienta que aprendió a usar con el tiempo y que le permite no quedarse atrás académicamente.

Josefa y su familia no desconocen lo difícil que fue encontrar un lugar donde formarse, ya que muchos planteles educacionales la discriminaban y no la recibían por su sordera y déficit atencional.

“Recorrimos todo Santiago buscando algún centro de formación profesional. Muchas veces nos dijeron que no, ella lo notaba y se frustraba. No te lo dicen directamente, pero uno se da cuenta. En AIEP no cuestionaron nada y nos abrieron las puertas, ella pedía una oportunidad y aquí se la dieron”, comenta Carolina Vega, su madre.

Hoy es una persona más segura de sí misma e integrada a la comunidad estudiantil. Sus cercanos la reconocen como una joven esforzada, perseverante y resiliente, opinión que es compartida por Macarena Apablaza, directora ejecutiva de AIEP Providencia, que la conoció como una “tímida joven” el primer días de clases.

“En este tiempo ha podido desarrollar su autoconfianza, creerse el cuento de que ella es capaz. Ha mejorado mucho, nos acompaña a actividades, le gusta colaborar y se siente segura de lo que ha aprendido. Claramente es un ejemplo del espíritu de superación”, afirma.

Su progreso también es reconocido por los docentes. En este sentido, Juan Ruiz, a cargo del módulo Masoterapia, recuerda haberla reprobado en su primer semestre, destacando la fuerza interior con la que logró reponerse.

“Se esforzó pero no lo consiguió. Otros hubiesen desistido, pero ella siguió adelante y lo intentó nuevamente. Practicó todo el tiempo y esta vez sí pudo lograrlo. Se lo merece, no fue una nota regalada”, aclara.

Al respecto, su madre agrega que “cuando se propone algo todo fluye a su favor, cuando desea algo con todo su ser y sabe que no será fácil, aparecen todas sus fortalezas”, quien ha sido el testigo más cercano de su progreso, acompañándola siempre que sea necesario a clases y formando parte de su red de apoyo, que incluye a una tutora con lengua de señas que le ayuda a repasar las materias.

Para finalizar, Josefa le envía un mensaje a toda la comunidad de AIEP: “Les digo a todos que se esfuercen, que busquen ayuda, la ayuda está. Hay que ser responsable, venir a clases y practicar siempre. Así pude salir adelante y ahora ser una buena estudiante”, afirma con la autoridad que le da su historia de superación.




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