Historias Destacadas: William Dinamarca, un jefe administrativo a prueba de todo

17-02-2022

El titulado AIEP trabaja actualmente en la sede de Castro, una ciudad que hizo parte de su vida.

Era el 9 de diciembre de 2021 y las llamas del incendio forestal que asolaba las afueras de Castro se propagaban rápidamente. Frente a esto las autoridades resolvieron desalojar la población Camilo Henríquez de Castro.

Fue oportuno, porque el fuego no tardó en hacer su aparición y el efecto fue devastador. El incendio dejó a su paso a 400 personas damnificadas y 120 casas destruidas.

Pero la comunidad local no fue abandonada a su suerte y las medidas de apoyo se activaron desde distintos lugares y entidades públicas y privadas. Uno de ellos fue AIEP Castro, respondiendo al rol social de nuestra institución.

“Como sede estuvimos involucrados en toda la parte logística. Conocemos la realidad de la zona, sus necesidades, sus sueños, y en torno a ello siempre respondemos ayudando a la gente, trasmitiendo ese espíritu para que los estudiantes sean un aporte para su ciudad y la isla de Chiloé en general”, dijo el jefe administrativo de la sede, William Dinamarca (34), quien fue parte del equipo que gestionó la ayuda a los afectados.

Para él esta labor es parte del compromiso que asumió con la ciudad que hizo parte de su vida hace tres años y con la institución que describe como “una segunda casa”, que lo acogió nueve años antes en Santiago.

CRECER EN AIEP

El crecimiento dentro de la institución es un camino que William inició en 2013 de forma casual, en un momento de su vida en que tenía pocas certezas. Antes estaba encaminado a cumplir su sueño de ser sacerdote. Pero una vez dentro las dudas fueron cada vez mayores y, desencantado con el rumbo de la Iglesia católica, decidió abandonar el seminario.

“Estuve tres años estudiando para ser sacerdote. Una vez afuera me tomé como 15 días sabáticos. Fui a la casa de mi tía para pensar en el futuro y el camino a seguir, estaba sumido en una gran frustración”, sostuvo.

Con el pasar de los días la intención adquirió una forma definida: quería volver a trabajar cuanto antes. Buscando en Internet encontró un anuncio que ofrecía un puesto en una institución de educación superior. Poco después fue llamado para empezar a trabajar en AIEP.

Comencé como estafeta del ex rector. Me ocupaba de la operatividad de los comités de rectoría y me encargaba de trámites. Ese era mi rubro”, comentó sobre el cargo que desempeñó durante un año hasta que fue contratado. Fue en ese momento que surgió la oportunidad de retomar los estudios dentro la institución.

“Pedía salir un poco antes para ir a estudiar. Fui uno de los primeros colaboradores con este beneficio, marcando un rumbo para más personas”, dijo.

En el 2016 demostró con hechos el éxito de tomar ese desafío, al titularse como ingeniero Administración de Empresas mención RRHH en AIEP San Joaquín. Fue también esa experiencia como estudiante la que anticipó su próximo paso, esta vez en una sede, lejos de su vida y desarrollo en Santiago, adquiriendo un nuevo reto en su crecimiento personal y profesional en la ciudad de Castro, la comuna más austral donde nuestra institución tiene presencia.

UN CARGO TODOTERRENO

Ello se materializó en 2019, cuando William pasó a formar parte del equipo de AIEP Castro. Una ciudad que antes solo había visitado una vez, pero que no tardó en sentirla como suya. “Recuerdo que cuando se resolvió mi llegada a Castro, un director nacional me dijo ‘quiero pedirle, William, que la sede sea su casa’. Y eso es lo que he intentado cumplir siempre”, afirmó.

Es por eso que para él una cosa son las responsabilidades de su cargo y otra la realidad: “En caso de que falten manos, hay que arremangarse la camisa. Si las tías de aseo están ‘apanadas’ con limpiar el piso las ayudo. O también si hay que cambiar una ampolleta”, contó.

Ese vínculo que tiene con la sede y con la ciudad cobra aún más fuerza con los estudiantes. Un caso que tiene presente hasta hoy es el de Jacqueline, una estudiante que llegaba a Castro viajando en lancha desde el archipiélago de las Guaitecas.

“Ella para poder estudiar pagaba una pensión en Castro. Pero por la pandemia ya no pudo hacerlo. Pensábamos en cómo debía hacer sus clases y nos comentó que las hacía desde el celular. Así que decidimos regalarle un computador”, dijo.

Este apoyo a los trabajadores de la sede, a las víctimas del incendio o a los mismos estudiantes es para William parte del sello institucional que pudo conocer como colaborador y confirmar como estudiante: “Para mí es fundamental el compromiso. Acá somos 22 colaboradores y hacemos de todo”, comentó.

Es esa responsabilidad la que destaca al reflexionar sobre su propio lugar en AIEP, al señalar que “si puedo ser una herramienta para hacer que los estudiantes puedan desarrollarse de la mejor manera posible, voy a estar disponible para aportar con mi grano de arena”.

En el presente se alista para iniciar un nuevo semestre académico en la sede, no sin antes visitar algún lugar de la isla, un pasatiempo que realiza desde que llegó a Chiloé. “Siempre hay algo nuevo que conocer acá. Esta vez será el Lago Natri”, anticipó.



Noticias Recientes

02/12/2022

Diez Pymes fueron destacadas en Gala del Centro de Negocios de Sercotec de Rancagua

02/12/2022

Una nueva carrera de AIEP enseña a desarrollar entornos inmersivos de realidad virtual

02/12/2022

Exitosa iniciativa “Cocinando con la Comunidad” de AIEP Santiago Norte

02/12/2022

Estudiantes de Diseño Gráfico promueven con creativos afiches el respeto hacia la mujer