Un reconocimiento a la primera línea en el área de la Salud

La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 7 de abril como el Día Mundial de la Salud con objeto de instar, tanto a gobiernos como a la población general, a la promoción efectiva de la cobertura sanitaria para llevar al seno mismo de las comunidades los servicios de atención a la salud necesarios.


La efeméride cobra especial relevancia dado el contexto actual, pues Chile y el mundo han debido bregar exhaustivamente contra una pandemia que trajo consigo devastadoras consecuencias económicas, sociales y evidentemente también sanitarias.


No puedo dejar pasar esta fecha para levantar la voz por el rol del mundo técnico, ya que no solo en la pandemia los Técnicos de Nivel Superior en Enfermería han asumido un rol preponderante. Han sido siempre los primeros al frente en la atención de emergencias; en crisis sanitarias por desastres naturales; voluntarios permanentes en operativos de salud. No solo cumplen con las obligaciones propias de la atención especializada, sino que en muchos casos centran sus esfuerzos en entregar contención y administrar las emociones de pacientes y familias.


Los héroes silenciosos de la pandemia, los de temple incansable, los resilientes al cansancio que vemos pasar día y noche por los centros de salud – la verdadera primera línea – los TENS, merecen ser reconocidos en un día donde el mundo celebra el Día Mundial de la Salud.


Las instituciones de educación superior que formamos capital humano especializado tenemos el deber de aportar profesionales calificados en todos los niveles de atención, respetando siempre la dignidad de las personas y propiciando el acceso a servicios médicos de calidad. La labor de los institutos profesionales en la formación de Técnicos de Nivel Superior en Enfermería es tremendamente valiosa, pero además es una fuente permanente de orgullo para todos quienes colaboramos en ello.


El Día Mundial de la Salud es una fecha propicia para rendir un merecido homenaje a los TENS, verdaderos ejemplos de compromiso y entrega de nuestra sociedad.


María Loreto Ferrari, rectora de AIEP.


Revisa la columna original publicada en el diario La Nación acá.














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