En Chile, el mercado laboral está en constante evolución debido a la aparición de nuevas tecnologías en la mayoría de los sectores productivos, lo que obliga tanto a los trabajadores como a las empresas a mantenerse vigentes mediante el reskilling.
Estos cambios han provocado una brecha entre lo que requieren las empresas y las capacidades de los colaboradores, lo que dificulta la cobertura de algunas vacantes.
Lo anterior se ve reflejado en la tasa de ocupación que, según el informe “Recuperación del Empleo en Chile: Avances, desafíos y brechas persistentes”, elaborado por la Unidad de Estudios Laborales de la Subsecretaría del Trabajo y publicado en marzo de 2025, alcanza el 57,1%, aún 1,6 puntos porcentuales por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Y, aunque los empleos formales muestran avances, áreas como la construcción, el comercio y la agricultura continúan rezagadas, y las mayores barreras de reinserción afectan a personas con menor nivel de formación.
Frente a este escenario, el reskilling, entendido como el aprendizaje de nuevas habilidades para asumir funciones o desafíos laborales distintos, deja de ser una tendencia y se convierte en una necesidad concreta para las empresas.
Para AIEP, a través de sus programas de Educación Continua, este proceso se presenta como una herramienta clave para preparar equipos, cerrar brechas y fortalecer la adaptación organizacional.
Una respuesta concreta a la brecha de habilidades
El mismo informe muestra que la recuperación del empleo no ha sido igual para todos. Mientras quienes cuentan con formación técnica y universitaria han recuperado sus tasas de ocupación, las personas con educación primaria o secundaria se mantienen 6,6 y 3,8 puntos porcentuales por debajo de los niveles previos a la pandemia.
La brecha, entonces, no se corrige por sí sola: requiere formación pertinente y oportuna. Para las empresas, esto tiene efectos directos en la productividad, la continuidad operativa y la competitividad.
Cuando los equipos no actualizan sus competencias, aumenta el riesgo de desajuste entre lo que la organización necesita y lo que sus colaboradores pueden aportar.
Cultura organizacional y aprendizaje continuo
Implementar una estrategia de reskilling no consiste solo en capacitar; también implica desarrollar una cultura organizacional en la que el aprendizaje continuo forme parte de la operación y no sea una acción aislada.
Las organizaciones que avanzan en esta línea logran reconvertir talento, retener conocimiento interno y responder mejor a los cambios del entorno.
En ese camino, la formación continua cumple un rol clave, ya que permite entregar herramientas específicas, actualizadas y aplicables al trabajo real, con formatos flexibles y alineados con los objetivos de cada empresa.
AIEP Empresas y el impulso al desarrollo profesional
AIEP Empresas, la unidad especializada de Educación Continua AIEP, trabaja con organizaciones públicas y privadas para diseñar soluciones formativas a medida.
Sus programas se construyen a partir del diagnóstico de brechas de los equipos y se alinean con las metas del negocio. Más de 120 organizaciones ya han implementado este modelo, con resultados medibles en desempeño y productividad.
Además, sus programas cuentan con código SENCE, lo que permite optimizar la inversión en capacitación. Así, el desarrollo profesional de los equipos no solo fortalece a las personas, sino que también se transforma en una ventaja competitiva para la empresa de manera ágil.
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