Educación superior en Chile: reflejo de cambios sociales

Hace 10 años se produjo un punto de inflexión en la educación superior. Fue el comienzo en un cambio de tendencia donde las mujeres pasaron a superar a los hombres en la matrícula de primer año en las instituciones. Hoy, el 52,4% de la matrícula de primer año, corresponde a mujeres.


Por otro lado, el Consejo Nacional de Educación (CNED) informó que el 1,3% de la matrícula 2019 corresponde a extranjeros, creciendo más de 12% respecto al año anterior.


La educación superior dejó de ser exclusiva para la elite, donde pocos tenían acceso. Hoy, por ejemplo, la cobertura bruta está sobre el 53%, mostrándose un incremento constante en aquellos quintiles más vulnerables. En especial gracias al desarrollo del sistema técnico profesional.


De esta manera, según datos de la encuesta Casen, entre 2006 y 2017, la cobertura del quintil I (más vulnerable) aumentó en un 143%, mientras que el quintil II aumentó en un 113%.


El uso de la tecnología, y el impacto de ésta en la forma de relacionarnos, también constituye un cambio relevante del Chile actual. Otro es la mayor responsabilidad con el medio ambiente como una tendencia que crece día a día.


El Chile de hoy es muy distinto al de hace 10 o 20 años. Estamos viviendo un proceso de transformación social relevante y las instituciones de educación superior están llamadas a entender esta transformación, canalizarla de la mejor manera, adecuarse al entorno y asumir una responsabilidad con sus estudiantes y la sociedad.


Es en estas instituciones donde se reflejan muy bien los cambios. Hoy son altamente representativas de lo que pasa en la sociedad, de sus aspiraciones, transformaciones y demandas.


Como ejemplo, en varios institutos profesionales, técnicos y universidades hace ya un tiempo las personas transgénero son reconocidas con su nombre social. Además, las políticas de inclusión para apoyar a personas con discapacidad son parte del trabajo del día a día.


Las instituciones de educación superior progresivamente han ido dejando de ser solo las encargadas de producir y transmitir conocimiento. Hoy también son espacios de diálogo; de promoción de la diversidad; de respeto por las diferencias; formadoras de ciudadanos con espíritu crítico, con responsabilidad social y compromiso cívico.


En definitiva, son también agentes de cambio, y ese es parte del rol social que deben cumplir.


Si bien se ha avanzado, aún queda mucho camino por recorrer. Por ejemplo, basta ver que no más del 10% de quienes ocupan la rectoría de una universidad en Chile son mujeres.


La cobertura bruta de los quintiles con menores ingresos -si bien creció de manera constante e importante en los últimos años- aún sigue teniendo grandes diferencias. Si la tasa de cobertura bruta del quintil V es de 86,9%, aquella del primer quintil (más vulnerable) aún no supera el 42%.


Y así, si nos ponemos a buscar ejemplos, seguro encontraríamos muchos que nos hacen pensar la forma y rapidez con la cual nos hemos tenido que ir adaptando a los cambios.


Hemos ido cambiando y avanzando como sociedad. Ojalá, con responsabilidad, sigamos profundizando en ello. Las instituciones de educación superior tienen un rol clave que jugar en este camino.


Paola Jarur


Periodista, miembro de la Junta Directiva de AIEP.



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