La importancia de la educación ambiental

La sociedad cambió, eso no cabe duda, proponiéndonos nuevos desafíos y temáticas que pese a estar en la mirada de algunas personas e instituciones, hoy, abrieron la conciencia y ocupación de todos, con la finalidad de co-construir soluciones y proyectos que impacten positivamente las futuras décadas y a las nuevas generaciones, como, por ejemplo, el cuidado del planeta, del medio ambiente y su biodiversidad. Por ello debemos abordar la manera en cómo enfrentamos la protección del clima, pero no solo desde la teoría, también desde la acción, ya que precisamente es la acción humana la que más incide, con consecuencias negativas que conlleva el calentamiento global, el cambio climático, la escasez de recursos naturales y la afectación a nuestra biodiversidad.


En las últimas décadas hemos visto distintas iniciativas. Algunas de ellas, han sido coordinadas entre gobiernos, como la suscripción del Protocolo de Kioto; el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 o la Conferencia de las Partes, COP25, en 2019.


De esa forma se posicionó en la opinión pública el tema medioambiental, modificando la percepción de ámbitos muchas veces considerados estáticos, en un mecanismo dinámico y en sintonía con la protección de nuestro planeta. Ejemplo de ello es la utilización de los conceptos de desarrollo sostenible, sostenibilidad y cambio climático, que hace unos años eran ocupación de organizaciones especializadas en esas materias.


Quienes trabajamos en educación entendemos la urgencia de este desafío. El tomar acciones es imperativo, y creemos firmemente que un aporte relevante se logrará a través de la articulación entre la academia, y los actores públicos y privados, por ello el proyecto de ley que se discute en el Senado que establece la asignatura de educación ambiental en los niveles de educación parvularia y básica, es fundamental para ir en ese camino.


En nuestra legislación la ley N° 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, establece que la "Educación Ambiental" consiste en el "proceso permanente de carácter interdisciplinario, destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio bio-físico circundante" y añade que "el proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimiento y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la comprensión y toma de conciencia de los problemas ambientales, deberá incorporar la integración de valores y el desarrollo que tiendan a prevenirlos y resolverlos".


A lo anterior debemos añadir que el artículo 19 N° 8 de la Constitución Política de la República asegura a todas las personas el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación.


La invitación es a repensar nuestro quehacer vinculándolo a los siguientes cuestionamientos: ¿Cómo reducimos la huella de carbono de nuestras instituciones? ¿Estamos pensando en el ahorro energético, en la reducción de tiempos de transporte, la reutilización de materiales, la disminución de productos no degradables? ¿Cuáles son las carreras necesarias para abordar los retos del cambio climático?


Todo lo anterior nos han impulsado a medir —por primera vez — nuestra huella de carbono, estableciendo como meta el año 2030 para ser “carbonos neutrales”. Asimismo, incentivar el sello de economía circular en nuestra Escuela de Negocios y suscribir convenios con la Superintendencia de Electricidad y Combustibles para certificar a nuestros egresados en competencias asociadas a la eficiencia energética.


Hemos desarrollado una red de voluntarios con más de 10 mil participantes a nivel nacional, que se han ocupado, entre otros ámbitos, de la limpieza de playas, reforestación y acciones que mitiguen el daño provocado por nosotros mismos.


Asimismo, somos parte del ecosistema de las empresas B, asumiendo de forma explícita construir un valor diferenciador que parte de la gestión interna y responsable de nuestras actividades, con una proyección externa en impacto social y medioambiental, operando bajo altos estándares sociales, ambientales y de transparencia, tomando decisiones corporativas vinculantes con esos objetivos.


De hecho, nos erigimos como la primera institución de educación superior técnico profesional chilena en ser reconocida como B-Corp. Ello impuso compromisos como el bienestar de nuestros colaboradores, la comunidad y el medioambiente, siendo evaluados por distintas agencias certificadoras que avalan ese propósito.


Serán nuestras acciones las que permitan que el país sea cada día más sustentable, valorando todas las iniciativas, por muy pequeñas que sean, que con la sinergia y fuerza de todos provocarán los cambios necesarios en cada uno de nosotros.


Sin lugar a duda, la temática medioambiental se erigió como la gran oportunidad para concebir acuerdos para construir y trabajar en conjunto y crear iniciativas que vayan en pos de un futuro más sostenible para las nuevas generaciones y un compromiso con la sociedad y su futuro, trabajando desde las bases, donde la educación es el cimiento más importante para ello.


Fernando A. Martínez, rector de AIEP. 




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