Telepresencia: una solución académica sin límites

La telepresencialidad y las clases con metodologías sobre tecnologías de conferencia web, son una oportunidad para atender a un segmento que no se siente completamente satisfecho con el formato presencial clásico, online ni semipresencial. Desde 2020, AIEP ha adoptado este formato de estudios en su oferta académica de carreras, alineado con su misión y su modelo educativo.


El recorrido con la telepresencia comenzó en 2018 con el diseño de la nueva sede de Castro –en la gran isla de Chiloé, a 1.200 Km. al sur de Santiago- con experiencias diferenciadoras en ella y que significó la habilitación de las dos primeras salas de telepresencia, una allí y otra en la sede Puerto Montt, en el continente, algo más al norte de la primera. Entre ambas, en marzo de 2019, se realizaron clases combinadas con un docente que, desde una de las sedes, dictaba sus módulos a grupos de estudiantes presentes en las salas de ambas sedes, logrando reunir grupos más significativos, una mayor garantía de tener docente y apuntando hacia disminuir la necesidad de que un docente tuviese que viajar entre sedes para dictar sus clases presenciales. Hoy esta posibilidad está instalada en todo AIEP, con 50 salas de telepresencia.


La crisis social de 2019 y la crisis sanitaria de 2020 complejizó la entrega académica de calidad, lo que fue posible extendiendo la realización de clases en formato de telepresencia, pero esta vez desde la casa de los docentes a las casas de los estudiantes. La integración y la apropiación dentro de la cultura de AIEP de esta modalidad, facilitó su rápida implementación y escalabilidad a los significativos números de los que hoy somos testigos.


La telepresencia ha ofrecido, también, desafíos culturales, tales como la incorporación de una nueva terminología, espacios de trabajo distintos a lo acostumbrado, comunicaciones de diferente naturaleza, una necesaria construcción entorno a la confianza, y una gestión del cambio proactiva y reactiva, así como un plan de formación docente específico que nos permitió transitar hacia la telepresencia 3.0. Asimismo, se presentaron también desafíos tecnológicos, como asegurar plataformas escalables, robustas y usables, para los distintos servicios que se entregan a los estudiantes y a los docentes, con mecanismos ágiles de soporte para ellos, y entrega de orientaciones sobre contexto tecnológico.


Y, por supuesto, la telepresencia plantea, por sobre todo, desafíos metodológicos que van desde estrategias comunicacionales de aula y consideraciones ambientales del entorno auditivo y visual de docentes y estudiantes, hasta los desafíos más de fondo en lo pedagógico, con una metodología para abordar la “nueva clase” y nuevas herramientas y metodologías de evaluación. Se ha revalorado la planificación de la clase y se ha sugerido normar las relaciones en la nueva aula. En estas clases, la interacción es más relevante que nunca y se deben considerar diversos tipos de actividades con pausas pedagógicas necesarias que estén previamente planificadas.


Para la evaluación en telepresencia, se incorporan tanto actividades sincrónicas –sondeos, trabajo colaborativo, cuestionarios breves- de los estudiantes guiados por el docente, con retroalimentación asincrónica a posteriori, como orientaciones del trabajo autónomo asincrónico, actividades y evaluaciones asincrónicas, y siempre fortaleciendo la retroalimentación.


En paralelo al desarrollo de variantes que utilizan Internet como medio, desde AIEP debemos continuar buscando opciones de valor para desarrollar competencias y habilidades en que hoy la presencialidad física es insustituible o sustituible a economías inabordables.


En suma, la telepresencia, en tanto oportunidad como desafío, debe ser diseñada, desarrollada y desplegada con las mismas consideraciones que entregar educación de calidad significa, desarrollar aprendizaje real y significativo y entregar satisfacción plena en las experiencias de aprendizaje.


Marcelo Sáenz, director nacional de Desarrollo Académico AIEP.





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