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Compatibilizar estudios con responsabilidades de cuidado es una situación cada vez más frecuente en la educación superior. No solo involucra a estudiantes con hijos, sino también a quienes cuidan adultos mayores, personas con discapacidad o familiares enfermos.

Esta realidad implica desafíos concretos, especialmente en la organización del tiempo, la asistencia a clases y la continuidad de estudios.

El cuidado como una responsabilidad cotidiana

Las responsabilidades de cuidado forman parte de la vida diaria de muchas personas y no se limitan al cuidado de hijas o hijos. También incluyen labores domésticas, apoyo a personas mayores, acompañamiento a familiares enfermos o asistencia a personas en situación de dependencia.

De acuerdo con el estudio Estimación del Valor Económico del Trabajo Doméstico y de Cuidados no Remunerados en Chile, el 97,2% de la población urbana de 15 años y más realiza diariamente trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, destinando en promedio 4 horas y 1 minuto al día a estas labores.

Aunque este dato no se refiere exclusivamente a estudiantes de educación superior, sí permite dimensionar la magnitud de una responsabilidad que atraviesa distintas etapas de la vida. En el caso de quienes estudian, estas tareas pueden incidir en la organización del tiempo, la asistencia a clases, la preparación de evaluaciones y la continuidad de sus trayectorias formativas.

La ley “Yo Cuido, Yo Estudio” y las medidas para asegurar la continuidad de estudios

Para responder a esta realidad, el 5 de enero de 2026 se promulgó la Ley N.º 21.790, conocida como “Yo Cuido, Yo Estudio”, que reconoce y protege los derechos de estudiantes que ejercen labores de cuidado.

La normativa exige a las instituciones implementar medidas como la justificación de inasistencias, la reprogramación de evaluaciones, la flexibilización académica y la posibilidad de suspender estudios sin perder beneficios.

También contempla la suspensión sin pago de arancel, la mantención de beneficios estudiantiles, la prioridad en inscripción de asignaturas y la flexibilización de calendarios, con el objetivo de asegurar la continuidad de estudios.

Una realidad cada vez más presente en la educación superior

La necesidad de compatibilizar estudios con otras responsabilidades también se relaciona con cambios en el perfil del estudiantado. Según el Informe de Titulación 2025 del SIES, el 31,4% de quienes egresan de educación superior tiene 30 años o más, lo que refleja trayectorias más diversas.

Asimismo, el crecimiento de modalidades flexibles ha ampliado las opciones para personas cuidadoras que deben combinar estudios con trabajo o labores de cuidado.

Un desafío que requiere condiciones de apoyo

Estudiar y cuidar al mismo tiempo es la realidad de muchas personas cuidadoras en la educación superior. Por esto, contar con medidas concretas de apoyo resulta clave para asegurar la continuidad de estudios y reducir barreras, especialmente en instituciones que atienden trayectorias diversas.

Avanzar en este tipo de condiciones no solo facilita el acceso, sino que también permite que más personas puedan sostener y finalizar sus estudios, en entornos que reconozcan y respondan a sus distintas realidades.

 


Categorías: Blog AIEP

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