Después de años en una misma actividad, iniciar una nueva etapa profesional puede parecer un cambio complejo. Sin embargo, la experiencia acumulada sigue siendo valiosa y, mediante la formación continua, puede actualizarse y transformarse en una base para avanzar hacia una segunda vida laboral.
Un ejemplo concreto es el convenio entre AIEP y el Comando de Educación y Doctrina del Ejército de Chile, orientado a fortalecer la formación técnico-profesional y ampliar las oportunidades de educación continua. La iniciativa contempla diplomados, cursos de capacitación, certificaciones y microcertificaciones que permiten actualizar conocimientos y acreditar competencias adquiridas durante la trayectoria profesional.
Esta iniciativa se vincula con la realidad de AIEP, donde más del 60% de sus estudiantes son adultos que trabajan, y con la necesidad de contar con alternativas que faciliten el desarrollo de nuevas capacidades para enfrentar otros desafíos laborales.
¿Qué significa iniciar una segunda vida laboral?
Corresponde a la etapa que comienza cuando alguien, después de una trayectoria extensa, se incorpora a otro sector, asume nuevas funciones o emprende. Puede surgir por un cambio de circunstancias o por el deseo de encontrar desafíos, mejorar sus oportunidades y dar otro uso a capacidades desarrolladas durante años.
Cambiar de rumbo no significa volver al punto de partida, ya que competencias como organizar equipos, resolver problemas o tomar decisiones pueden emplearse en distintos entornos. Lo que suele faltar es actualizar conocimientos específicos y expresar la experiencia de una forma que el nuevo campo laboral pueda reconocer.
¿Cómo ayuda la formación continua?
La educación continua permite cubrir esa brecha sin desconocer lo aprendido mediante alternativas que responden a diferentes objetivos:
- Diplomados: amplían los conocimientos en un área y favorecen la especialización profesional.
- Certificaciones: acreditan formalmente competencias que una persona ya posee o ha desarrollado.
- Microcertificaciones: se enfocan en habilidades específicas que pueden adquirirse y validarse en menos tiempo.
Aunque tienen distintos alcances, todas contribuyen a actualizar los conocimientos y presentar un perfil profesional más claro.
El valor de la educación continua no está solo en sumar antecedentes al currículum, sino que permite también revisar prácticas, conocer herramientas y recuperar la confianza para desenvolverse en otros escenarios. Cuando el aprendizaje se vincula con una meta concreta, deja de ser una suma de cursos y se convierte en una decisión capaz de ampliar oportunidades.
¿Cómo elegir una alternativa de formación?
Primero es necesario pensar y definir hacia dónde se quiere avanzar. Un cambio de área puede requerir una base amplia, mientras que una certificación específica puede complementar el perfil actual. También conviene considerar la modalidad, la duración y la posibilidad de compatibilizar los estudios con el trabajo y las responsabilidades personales.
La segunda vida laboral no borra la historia anterior: la reorganiza y le da un nuevo propósito. AIEP acompaña ese proceso con alternativas de Educación Continua y experiencia formando a personas adultas que estudian y trabajan. Su presencia nacional y plataforma tecnológica facilitan el acceso en el país para actualizar o certificar competencias y avanzar hacia una nueva etapa sin dejar atrás una trayectoria que sigue y seguirá aportando valor.
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