En el marco de la «11ª Encuesta Nacional de Juventudes y del sondeo Fecundidad en Chile: Proyecciones y controversias» en las juventudes realizado por INJUV, AIEP fue parte del encuentro para abordar los cambios demográficos que vive Chile y las condiciones que influyen en las decisiones de las personas jóvenes sobre la maternidad, la paternidad y la natalidad.
La conversación puso el foco en una de las principales conclusiones de los antecedentes expuestos: aunque ha disminuido la proporción de jóvenes que ya tienen hijos o hijas, sigue existiendo un amplio deseo de formar familia. La distancia entre esa aspiración y su concreción se relaciona, principalmente, con el acceso a ingresos suficientes, empleo estable, vivienda, corresponsabilidad y apoyos para compatibilizar el trabajo, los estudios y los cuidados.
Natalidad en Chiile: el deseo de formar familia persiste entre las juventudes
Los antecedentes permiten comprender mejor los factores que influyen en la natalidad en Chile, especialmente aquellos relacionados con el acceso a empleo estable, vivienda y condiciones adecuadas para la crianza.
De acuerdo con los resultados presentados, la proporción de personas jóvenes que tiene hijos o hijas disminuyó de 32% a 18% en una década. Sin embargo, 75% de quienes no tienen hijos declara que desea tener al menos uno, equivalente a más de 2,4 millones de jóvenes. El sondeo también indica que 48% considera la maternidad o paternidad como una meta de vida y que 68% de quienes aún no tienen hijos espera tenerlos en el futuro.
Las cifras evidencian, además, diferencias entre mujeres y hombres. La intención futura de tener hijos alcanza 75% entre los hombres sin hijos y 61% entre las mujeres en la misma situación. A ello se suma que 61% de las personas consultadas considera que las mujeres que deciden no tener hijos son más juzgadas que los hombres, mientras que 63% percibe que la responsabilidad de los cuidados recae principalmente en ellas.
En materia de barreras, 76% señala que tener hijos representa una carga económica o de recursos difícil de asumir. Entre los factores más influyentes aparecen la falta de dinero, la ausencia de un trabajo estable y las dificultades para acceder a una vivienda adecuada. Asimismo, 64% cree que las madres y los padres no reciben suficiente apoyo de la sociedad para criar.
Una conversación interdisciplinaria
Tatiana Soto, directora de la Escuela de Salud y Deporte de AIEP, destacó la importancia de abordar la natalidad con responsabilidad y perspectiva de género: “El estudio es muy importante para saber dónde debemos actuar, pero desde una mirada amplia: cómo podemos proteger y proyectar la maternidad, proteger a los niños y, por supuesto, a las mujeres. Como institución nos proyectamos hacia la comunidad y contamos con equipos que desarrollan este trabajo a nivel nacional”.
Catalina Siles, secretaria ejecutiva del Plan Chile Renace del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, destacó la necesidad de generar condiciones sociales y políticas de largo plazo para que las personas jóvenes puedan concretar su deseo de tener hijos. “Tenemos que generar condiciones para que quienes desean tener hijos puedan hacerlo. La experiencia muestra que no bastan medidas aisladas o de corto plazo; se requieren políticas integradas, articuladas y que permanezcan en el tiempo”.
Damaris Meza Lorca, matrona y profesional del Departamento de Cuidados Integrales en Salud del Ministerio de Salud, relevó la importancia de entregar información oportuna para que las juventudes puedan planificar sus proyectos de vida: “Tres de cada cuatro jóvenes expresan que quieren tener hijos, pero ese deseo no siempre se concreta. Allí existe un llamado al Estado y a las instituciones para ofrecer las condiciones y el soporte que permitan transformar esa intención en una posibilidad real”.
Bayron Bustamante, psicólogo y docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, señaló que la baja fecundidad no debe interpretarse como falta de interés de las juventudes por formar familia: “Es fundamental distinguir entre deseo y posibilidad. Quizás necesitamos dejar de preguntarnos solamente por qué las juventudes tienen menos hijos y comenzar a analizar bajo qué condiciones sienten que podrían desarrollar un proyecto de vida familiar”.
Colaboración para responder a un desafío país
La jornada permitió vincular evidencia, políticas públicas, salud, educación y experiencias comunitarias en torno a un desafío que requiere respuestas sostenidas. Entre las prioridades abordadas estuvieron la generación de apoyos económicos, el acceso a vivienda, la conciliación entre trabajo, estudios y vida familiar, la educación sexual integral, la salud reproductiva y una distribución más equitativa de las tareas de cuidado.
El encuentro también relevó la necesidad de que el Estado, las instituciones educativas, el mundo laboral y las organizaciones sociales trabajen de manera coordinada. Desde la formación técnico-profesional, estos espacios aportan a comprender los cambios sociales que atraviesan a las juventudes. La conversación sobre la natalidad en Chile también contribuye a identificar soluciones que respondan a sus expectativas y proyectos de vida.