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Diplomado en Mediación Familiar para construir acuerdos

Los conflictos sobre pensión de alimentos, cuidado personal de los hijos o régimen de visitas pueden resultar complicados en ocasiones para las familias. En estos casos, un mediador imparcial puede ayudar a ordenar la conversación y buscar una solución antes de acudir a un tribunal.

Educación Continua AIEP ofrece el Diplomado en Mediación Familiar para quienes buscan prepararse en esta área. El programa entrega herramientas legales, psicológicas y comunicacionales acordes con la normativa chilena actual.

Una herramienta que pone el diálogo en el centro

Marcela Améstica, docente del diplomado y mediadora familiar desde 2011 en el ámbito privado y en centros licitados, señala que “es una herramienta clave porque constituye una vía alternativa de resolución pacífica de conflictos, donde las personas intentan llegar a un entendimiento fuera del ámbito judicial”.

En este proceso, las personas conversan guiadas por un tercero imparcial y juntas buscan una solución con la que ambas partes estén conformes. “El acuerdo es completamente voluntario, pero se les da a las partes la oportunidad de conversar, si así lo desean, guiadas por un tercero imparcial para alcanzar una solución en la que ambos deben estar conformes”, explica Améstica.

Como menciona Marcela, el proceso de mediación es voluntario y confidencial, es decir, las partes pueden retirarse en cualquier momento y lo conversado se mantiene bajo reserva. Además, el Sistema Nacional de Mediación Familiar entrega atención gratuita al 98% de la ciudadanía.

Sin embargo, que sea voluntario no significa que siempre sea opcional iniciar el proceso. En temas de alimentos, cuidado personal y relación directa y regular, la ley exige intentar una mediación antes de presentar una demanda. No es obligatorio llegar a un acuerdo, si no se consigue, se entrega un certificado de mediación frustrada, con el cual se puede presentar la demanda e iniciar el proceso judicial ante el Tribunal de Familia.

Su relevancia se refleja en las cifras. Durante 2024, el sistema registró 319.957 ingresos de causas. Entre aquellas en que la mediación se realizó, el 69,54% finalizó con acuerdo, según el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Aprender a guiar conversaciones complejas

Además del marco jurídico, los estudiantes desarrollan habilidades de escucha, comunicación y manejo de conflictos. “Logran competencias tanto en el ámbito académico como en el práctico para aprender las bases de cómo desempeñarse como mediador familiar en Chile”, explica Marcela Améstica.

La docente agrega que los participantes cuentan con “el seguimiento y el acompañamiento de la institución en su proceso de autoaprendizaje”, además de bibliografía y contenidos actualizados para abordar conversaciones sensibles y favorecer acuerdos en condiciones de igualdad para ambas partes.

Una especialización para diferentes profesiones

Aunque suele asociarse con las ciencias sociales, la mediación no se limita a un área o profesión específica. “Existe la creencia o el mito de que solamente los profesionales del área social pueden perfeccionarse en mediación familiar”, señala Améstica. Sin embargo, aclara que “cualquier profesional” que cuente con un título de una carrera de al menos ocho semestres, impartida por una institución reconocida por el Estado, puede estudiar el diplomado.

“En este programa contamos con alumnos del área social, pero también del área de la salud e, incluso, dentro de los profesionales que conozco en el ejercicio de mi especialidad, hay quienes provienen del área de la ingeniería”, añade la docente.

Además, para ejercer como mediador familiar es obligatorio estar inscrito en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El diplomado permite postular a este registro, siempre que se cumplan los demás requisitos legales, para luego poder ejercer en el ámbito privado o en centros licitados. 

Una labor que exige compromiso

Tras casi dos décadas de aplicación en Chile, Marcela Améstica sostiene que la mediación familiar “llegó para quedarse y se está perfeccionando constantemente”. Sin embargo, advierte que “es un campo que exige un compromiso real por parte del profesional”, con una orientación hacia el servicio a la comunidad y el cuidado del interés superior de niños, niñas y adolescentes.

“Ya sea que se ejerza en el ámbito privado o en el sector licitado, en cualquiera de estas áreas se debe trabajar siempre con un alto estándar de compromiso”, enfatiza la docente.

El Diplomado en Mediación Familiar de Educación Continua AIEP permite fortalecer el perfil profesional y acompañar a las familias en la generación de acuerdos mediante el diálogo.


Categorías: Blog AIEP

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